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Adelantemos la respuesta: no, este pasaje no obliga hoy a la Iglesia a guardar fiestas judías; muestra una escena futura del Reino Mesiánico. Las enseñanzas del movimiento judaizante de nuestros días inquietan a cualquier cristiano, desde neófitos hasta maduros. Tienen arte para insertar pensamientos que nos hacen sentir “incompletos, incómodos y culpables”, especialmente cuando se trata de “observar” las fiestas judías del Antiguo Pacto. Uno de sus argumentos favoritos es la vigencia de las fiestas a la luz de la profecía de Zacarías:
Zacarías 14:16-19 (RVR1960) 16 Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 17 Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. 18 Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 19 Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos.
¿Qué significa esto? ¿Todos deberíamos celebrar las fiestas bíblicas desde ahora? A primera vista, pareciera que sí. Pero, si ignoramos el 'cronos' de Dios (el tiempo de las cosas) podríamos llegar fácilmente a la misma conclusión judaizante, pese a que Dios nos muestra el futuro y en la teología y apología del Nuevo Pacto, nos dice lo opuesto: la Iglesia no está bajo la obligación de celebrar las fiestas de los judíos.
1. La naturaleza de las fiestas: sombras
El error fundamental de quienes exigen la observancia de las fiestas ahora, como preámbulo de lo que ocurrirá más adelante, es confundir el plano con el edificio terminado. Las fiestas no eran el edificio, eran el plano profético que señalaba a Cristo Jesús.
Colosenses 2:16-17 (RVR1960) Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.
Volver a las “sombras” no es un avance espiritual, sino un retroceso. Es como rechazar el edificio terminado para seguir admirando solo los planos. Mire lo que afirma el siguiente texto:
Hebreos 10:1 (RVR1960) Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.
Las fiestas son sombras de Él, por sí mismas no bendicen como teniendo a Cristo mismo. Son interesantes -porque lo son- pero no son más que profecías cumplidas, sombras que se cumplieron plenamente a la luz de Cristo Jesús, y la Iglesia conoce esto.
2. Las fiestas y el Concilio Apostólico de Jerusalén (Hechos 15)
Cuando surgió la primera gran crisis teológica judaizante en la Primera Iglesia de Jerusalén, fue serio el debate, y los apóstoles fueron determinantes, enfrentaron la semilla judaizante desde sus inicios. En el llamado Concilio de Jerusalén, la pregunta era: ¿qué debían cumplir los gentiles, es decir, los no judíos? No se impuso a los gentiles la observancia de la Pascua, de Tabernáculos ni del Shabat.
Si las fiestas fueran necesarias para la plenitud del creyente, este habría sido el momento histórico perfecto para establecerlo. Al contrario, los apóstoles concluyeron que no eran necesarias.
Hechos 15:19-20 (RVR1960) 19 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, 20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.
El veredicto apostólico es claro: las fiestas judías no son requisito para la salvación ni para la plena comunión con Dios en el Nuevo Pacto.
3. El peligro de la “esclavitud religiosa”
El apóstol Pablo, en su carta a los Gálatas, usa un lenguaje alarmante para quienes regresan a las celebraciones de sábados y fiestas:
Gálatas 4:10-11 (RVR1960) 10 Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. 11 Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.
Pablo, experto en el tema judaizante como fariseo convertido a Cristo, observa y cuestiona con fuerza lo que pasaba entre los gálatas: creían que poseían una madurez cristiana o una revelación profunda mientras practicaban las fiestas judías, cuando en realidad estaban perdiendo su libertad en Cristo, era volver al judaísmo, como si de eso dependiera “la santidad y la obediencia a Dios”. En esencia, es dudar de la suficiencia de Cristo.
4. ¿Cómo armoniza la profecía de Zacarías en todo esto?
Recuerdan que mencionamos 'el cronos de Dios', el tiempo de las cosas. Aprendamos qué pasa. En Zacarías 14:16, donde se menciona que las naciones subirán a celebrar la fiesta de los Tabernáculos, debe entenderse bajo la hermenéutica (explicación) correcta y su contexto escatológico (futuro profético).
Zacarías profetiza a un Judá recién vuelto del exilio, acosado por las naciones enemigas. En su visión escatológica mira el Reino Mesiánico Milenial. Ve cómo los pueblos de las naciones enemigas en un acto de reconciliación histórica, subirán a la ciudad para celebrar las fiestas solemnes (como Tabernáculos) durante mil años. Los ve cómo buscan estar en paz con los judíos y aprender de ellos, algo sin precedentes porque siempre fueron despreciados, ¿qué cambió? Las naciones del mundo tienen 'temor' porque el Dios de Israel es verdadero y su Rey (judío) vino a reinar. No es que los amen, simplemente existe un frenesí 'políticamente correcto', quieren “quedar bien” con ellos, porque el Rey reina el mundo desde Jerusalén.
Sin embargo, nada de esto escapa de los ojos de Dios. Él nos muestra que aún mostrándoles un reino justo con un rey justo, ellos no lo aceptarán de todo su corazón. Su presencia en Jerusalén no era adoración genuina, es conveniencia política. Están allí con Israel porque les conviene estar bien con el Rey (no quieren estar mal económicamente ni que las plagas caigan sobre ellos), siguen sin convertirse.
La revelación del Nuevo Pacto nos muestra como finaliza el Milenio, esas mismas naciones volverán a rebelarse contra Israel y su Rey:
Apocalipsis 20:7-10 (RVR1960) 7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, 8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. 9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. 10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
La visión de Zacarías aislada de la visión de Apocalipsis, ignora el cronos de Dios, es fácil usarla como una justificación para observar las fiestas de los judíos. Pero, leyendo toda la Escritura se entiende que Zacarías describe lo que pasará con las personas no creyentes en parte en el Reino Milenial, no el futuro glorioso de su pueblo creyente en la Iglesia.
Apocalipsis muestra el desenlace: esas naciones de la visión de Zacarias se sometieron externamente, es cierto celebraron las fiestas de los judíos porque el Rey del mundo estaba allí, y no por otra razón.
Zacarías no anula la instrucción del Nuevo Testamento, sino que armoniza con Apocalipsis al mostrarnos lo que ocurrirá en una etapa futura del plan de Dios.
Conclusiones
La Iglesia no celebra sombras proféticas, tiene al Prometido como una realidad cumplida. Por ejemplo, nuestra Pascua es Cristo (1 Corintios 5:7), nuestro reposo no es un día, es su persona (Mateo 11:28).
Quien desea 'celebrar de alguna manera' las fiestas debe hacerlo por interés histórico y pedagógico, siempre mirando cómo fueron cumplidas en la persona de Cristo Jesús. Para eso sí es válido y libre de hacerlo. Pero quienes lo hace por regla están enredados en practicas y rituales sin sentido ni valor espiritual para la Iglesia.
Nuestra fe no se rige por calendarios lunares, sino por la Cruz. Estamos completos en Él. Con esto, la conclusión queda clara y contundente:
Zacarías 14:16-19 no manda a la Iglesia a guardar las fiestas judías; muestra un cuadro profético de la hipocresía de la humanidad en el Reino Mesiánico, según Apocalipsis 20. Mientras que el Nuevo Testamento declara que las fiestas fueron sombra y que la plenitud del creyente está solamente en Cristo.
