![]() |
| Pixabay |
Devocional Diario — Biblia para Vivir
Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Isaías 6:8 (RVR1960)
Dios no llama a los capacitados. Capacita a los que aceptan su llamado. No busca perfectos, busca un corazón que diga sí.
Samuel era un niño cuando escuchó su nombre en la oscuridad. No tenía experiencia, no tenía títulos, no sabía siquiera reconocer la voz de Dios. Pero, respondió con una disponibilidad que lo cambió todo: "heme aquí" (1 Samuel 3:4). Esa sola palabra lo convirtió en uno de los profetas más grandes de Israel.
Abraham tenía setenta y cinco años cuando Dios le pidió que dejara todo, y partió hacia una tierra que ni siquiera conocía. No había mapa, no había garantías, no había plan B. Pero, salió. Simplemente salió (Génesis 12:4). Y su obediencia se convirtió en el fundamento de la fe de naciones enteras.
Isaías estaba en el templo cuando vio la gloria de Dios y lo primero que sintió fue su propia indignidad. Se reconoció roto, impuro, insuficiente. Pero, cuando escuchó la pregunta del Señor, no calculó sus capacidades ni pidió tiempo para prepararse. Respondió: "heme aquí, envíame a mí" (Isaías 6:8, RVR1960).
Dios no esperó que ninguno de ellos fuera perfecto, y tampoco contigo.
Tres hombres distintos. Tres momentos distintos. El mismo sí, los mismos candidatos imperfectos.
Ese sí no se da una sola vez. Se da cada vez que hay una oportunidad de servir, de compartir, de ir, de obedecer. Cada vez que sientes el impulso de orar por alguien y lo haces. Cada vez que visitas o eres generoso con otros. Dios te muestra una necesidad y no miras para otro lado. Cada vez que dices sí cuando todo en ti quisiera decir que no estás listo.
Porque la verdad es que nunca te vas a sentir completamente listo para servir a Dios. Samuel no lo estaba. Abraham no lo estaba. Isaías tampoco. Y aun así, Dios los usó para bendecirnos.
La pregunta no es si estás capacitado. La pregunta es si tu corazón está disponible para él.
---
Oremos: Señor, hoy quiero decirte sí. No desde mis capacidades o porque tenga tiempo sino desde la disponibilidad de mi corazón para hacer tu voluntad. Sé que no tengo todo lo que se necesita, pero tú sí. Úsame donde estoy, con lo que tengo, tal como soy. También te digo: "Heme aquí" en el nombre de Jesús, amén.
Temas
Devocional
