Oct 10: El Mínimo Defecto

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Devocional Diario: Biblia para Vivir

Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Santiago 2:10 (RVR60)

¿No le parece injusto que por una falta Dios afirme que hemos incumplido todos los mandamientos? La razón es sencilla: Obedecer a Dios no se trata de cumplir una lista de reglas, sino el reflejo de un corazón rendido a Él. Quien ignora o falla en un punto perjudica la autoridad de Dios sobre su vida.

Imagine que va a la tienda oficial por su teléfono alta gama más reciente, el que incluye todas las novedades. Abre la caja y lo primero que observa es un leve arañazo en la pantalla, un mínimo defecto de fábrica. ¿Qué hace usted? Reclama que quiere uno sin ese defecto. El vendedor le dice que es un mínimo defecto que no afecta el excelente funcionamiento, pero usted insiste. Lo malo perjudica todo lo bueno; ese detalle arruina el producto entero.

Esto es lo que nos dice Santiago. Podemos ir cumpliendo muchos aspectos de la Palabra de Dios, pero si nos falta uno, ese mínimo defecto anula nuestro buen testimonio.

La única solución es la gracia de Jesucristo. Él vivió sin ese mínimo defecto. Solo al depositar nuestra fe en su perfección podemos ser aceptados por Dios. Sí lo hacemos sin reservas y condiciones.

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Oremos: Dios y Señor nuestro, reconozco que un mínimo defecto me hace culpable de toda la ley. Dejo el orgullo de mi esfuerzo incompleto y me aferro a la perfección de Cristo. Dame la sabiduría, la obediencia y la fuerza para vivir en integridad, honrando tu autoridad en lo pequeño. En el nombre de Jesús, amén.
Pastor Roger Casco

Junto a mi esposa tenemos el privilegio de ser sus siervos, confiados plenamente en la obra de Cristo Jesús que transforma vidas. Después de pastorear dos iglesias, en 2022 plantamos una más, la Iglesia Bíblica Rey de Gracia (IBRG) en una pequeña aldea en las afueras de la ciudad de Tegucigalpa, Honduras. Dios nos ha regalado una hermosa familia de la fe y consiervos dinámicos sin los cuales no sería posible. He sido misionero en Honduras y peregrino en Israel. Escribí el libro “Su NOMBRE: ¿Jesús o Yeshúa?”, reconocido por LOGOS como una joya de erudición apologética, y soy papá de dos maravillosos hijos, entusiasta de las tecnologías y el ajedrez. email facebook instagram external-link

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