¿Por qué buscas a Dios?

por qué buscas a Dios, qué necesitas de Dios, Jesucristo es la respuesta
Pixabay

Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Habacuc 3:17-18 (RVR1960)

Habacuc describía un momento muy difícil: no había cosecha, ni alimento, ni seguridad, ni recursos. Todo lo necesario para vivir parecía haber desaparecido. ¿Cómo se puede alegrar el corazón en medio de algo así? Pero él declaró: “Con todo, yo me alegraré en Jehová”.

No dijo: “Me alegraré cuando vuelva la cosecha”. Ni: “Me gozaré cuando las cosas mejoren”. No tenía buenas noticias que alegraran su alma, pero sí contaba con la fortaleza de Dios en medio de todo.

A veces buscamos a Dios principalmente por lo que podemos recibir: salud, trabajo, paz, respuestas o bendiciones. Eso no está mal, porque Dios nos invita a pedirle. Pero hay una pregunta que debemos hacernos con sinceridad: ¿Busco a Dios por lo que puede darme, o porque Él es mi Dios?

Muchas personas desean la bendición de Dios, pero no desean conocerlo ni agradarle. Quieren lo bueno que el Padre puede dar, sin importar si su vida le honra o no.

La vida es misteriosa y las circunstancias pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos. A veces hay abundancia; a veces, escasez. Pero Dios no cambia. Su amor no se reduce cuando pasamos por dificultades, y su presencia no desaparece cuando las respuestas tardan.

Quizá hoy estás pasando por una gran adversidad, como Habacuc. O tal vez esperas una respuesta, una oportunidad o una solución que aún no llega. Dios puede cambiarlo todo, pero, como un buen Padre, desea ser amado por sus hijos por quién es Él, no solo por lo que puede darnos.

Que el Señor nos revele que Él es suficiente. Como Habacuc, podamos decir: “Aunque todo falte, yo me alegraré en Jehová”. No porque las cosas sean fáciles, sino porque sabemos que Él está con nosotros, nunca nos dejará y nos sostendrá.

---

Oremos: Padre celestial, gracias porque me amas tal como soy y porque nunca cambias. Perdóname cuando te he buscado solo por lo que puedes darme. Enséñame a amarte por quién eres: mi Padre, mi Salvador y mi fortaleza. Ayúdame a confiar en Ti aun cuando no entiendo lo que sucede. Que mi gozo no dependa de mis circunstancias, sino de tu presencia. En el nombre de Jesús, amén.
Pastor Roger Casco

Ha pastoreado tres iglesias. Ayudó a plantar dos de ellas, incluida la Iglesia Bíblica Rey de Gracia (IBRG), que fundó en 2022 con el respaldo de hermosos hermanos en una pequeña aldea de Honduras, donde actualmente ejerce el pastorado. También colaboró en la constitución legal de otra congregación. Dios le ha permitido servir como ministro profético, maestro, predicador, misionero y mentor de discipulados en el prestigioso Instituto Teológico por Extensión (INSTE), peregrinar a Israel en 2008, colaborar con diversos ministerios paraeclesiásticos y escribir en blogs cristianos. Es autor del libro Su NOMBRE: ¿Jesús o Yeshúa?, reconocido por LOGOS como una joya de erudición apologética. paypallinkedinexternal-link

Anterior Siguiente