Dios no está lejos: acércate a Él

Santiago 4:7-8 (RVR1960) — Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

A veces hablamos de Dios como si estuviera muy lejos: allá en el cielo, muy ocupado en cosas grandes, mientras nosotros peleamos solos con lo pequeño de cada día. Y sin darnos cuenta, empezamos a tratarlo como a un extraño dentro de nuestra propia vida.

Pero la Biblia dice otra cosa: Dios ya se ha acercado en Cristo, nos ha abierto el camino y ahora nos llama a responder acercándonos a Él con toda nuestra alma, con todo nuestro corazón y nuestras fuerzas. En otras palabras, no es Dios quien tiene que acercarse: somos nosotros.

El problema no es que Dios se haya ido, sino que nosotros nos hemos enfriado, distraído y alejado de su voluntad.

Acercarse a Dios no es solo "sentir algo especial"; es someterse a Él: abandonar el pecado, ordenar el corazón y mantener la mente puesta en Él.

Un papá llevó a su hijo al aeropuerto por primera vez. El niño estaba enamorado de los aviones. Al verlos despegar y aterrizar, exclamó: "Papá, los aviones no son pequeños... ¡sooon enooooormes!". Y después añadió: "Papá, los aviones no cambian, solo están muuy lejooos".

Así nos pasa con Dios. Cuando vivimos lejos de su presencia, su grandeza nos parece pequeña, su voz apenas suena y su voluntad nos parece opcional. Pero cuando nos acercamos en espíritu y verdad —en oración sincera y obediencia concreta— descubrimos que siempre fue así de grande, así de real, así de cercano. Que siempre fuimos nosotros los que estábamos lejos.

Los aviones no se hacen pequeños. Somos nosotros los que nos alejamos de su pista. Dios no necesita acercarse más, porque Él ya lo hizo: somos usted y yo quienes necesitamos dejar de alejarnos.

Acerquémonos este día por medio de Cristo Jesús, y volvamos a verlo del tamaño que es.

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Oremos: Señor, perdóname por culparte de la distancia que yo mismo he creado. Reconozco, Dios, que tú te has acercado a mí en Cristo Jesús y que el camino está abierto para encontrarme contigo. Hoy quiero someterme a ti, resistir al enemigo y dar pasos reales hacia tu presencia: volver a tu Palabra, hablar contigo con honestidad y obedecer en aquello que he postergado. Quiero hacer tu voluntad en este día. Entronízate en mí. Hazte tan grande mientras yo me acerco a ti más y más. Purifica mi alma y mi corazón de doble ánimo. Amén.
Pastor Roger Casco

Tras haber plantado tres iglesias y pastoreado dos de ellas, en 2022 volvió a plantar —con el respaldo de hermosos hermanos— la Iglesia Bíblica Rey de Gracia (IBRG) en una pequeña aldea de Honduras, donde actualmente ejerce el pastorado. Dios le ha permitido servir como ministro profético, maestro, predicador, misionero y mentor de discipulados en el prestigioso Instituto Teológico por Extensión (INSTE), ha peregrinado Israel en 2008, colaborar con diversos ministerios paraeclesiásticos y escribir en blogs cristianos. Es autor del libro Su NOMBRE: ¿Jesús o Yeshúa?, reconocido por LOGOS como una joya de erudición apologética. paypallinkedinexternal-link

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